Los beneficios de la purificación de aguas saldas

Las Aguas Saladas, también llamadas aguas duras son sometidas a ablandamientos, a través de los cuales se elimina la presencia de sales de calcio y magnesio, responsables de las incrustaciones y de los depósitos de sarro en cañerías, calderas y demás artefactos.

Muchos de estos elementos químicos como el calcio, magnesio, manganeso y el hierro, son disueltos cuando están largo tiempo en contacto con agua pura; ésos son los que luego le aportan ciertas características al agua tales como: turbidez, color, olor, sabor, dureza, alcalinidad, que a veces son características indeseables para usos industriales o para el consumo humano.

Para estas problemáticas existen diversos procesos físicos y químicos a través de los cuales se eliminan los desechos y elementos impuros del agua. Entre ellos, la desmineralización evita un elevado contenido de sales disueltas, la desgasificación elimina gases disueltos, generalmente oxígeno y anhídrido carbónico, que pueden producir corrosiones. Por otro lado, la filtración o la decantación, se aplica si hay arrastres de barros o limos.

Además de estos mecanismos, el tratamiento de agua salada más adecuado es el tratamiento por ósmosis inversa que no solo desaliniza el agua de mar o agua salada, sino también procede a debacterizar esas aguas. Este método utiliza membranas a través de las cuales se produce una transferencia de nutrientes similar a la que se lleva a cabo entre las células de un organismo. De esa forma, las sales se desplazan desde las soluciones más diluidas hacia las más concentradas, generando un agua libre de alto porcentaje salínico.

Este tipo de tratamientos garantizan una retención de cationes y aniones de hasta 99,5 % y la retención de virus, bacterias y pirógenos es de hasta 95 %. Sus resultados son fundamentales, ya que por un lado contribuyen a la reutilización del agua para el consumo doméstico y también para desarrollar numerosas actividades industriales.

Algunas de esas actividades son la reposición de agua de alimentación de calderas en ciclos térmicos de alta presión o de baja presión. La utilización de esa agua en procesos donde este recurso es “materia prima” y debe presentar características fijas y reproducibles en el tiempo, por ejemplo en las industrias de alimentación y bebidas para conservar el mismo sabor del producto. Y la utilización de esta agua en procesos de lavados donde deben evitarse depósitos salinos (industria Electrónica, industria metalmecánica e industria textil).

Todos estos tratamientos contribuyen al cuidado y protección de un recurso natural fundamental para la vida del ser humano. Además colabora de alguna manera en la formación de reflexiones críticas con respecto a la acción dañina que el hombre ejerce sobre el agua diariamente.

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