El agua dura es aquella que se obtiene de los pozos o determinados afluentes, cuya principal característica es la existencia de gran porcentaje de magnesio y calcio, dos minerales cuyos iones están cargados positivamente. Éste tipo de agua genera gran cantidad de problemas para el hogar y las industrias que pueden ser solucionados a través de un tratamiento de agua denominado ablandamiento.
Las principales problemáticas derivadas de la existencia de agua dura a la cual no se le aplica un correcto tratamiento de agua son la corrosión y la incrustación. El primero de ellos se produce en el caso que exista líquido que al convertirse en vapor seco derive en la generación de condensados altamente corrosivos.
Las incrustaciones implican la aparición de determinadas sustancias en el interior de cualquiera de los elementos en los cuales circule el agua dura. Este tipo de fenómeno surge cuando el agua es sometida a alguna variación en la temperatura original o en el caso de que se mezclen sustancias de diferentes orígenes.
Ante tal situación, los bicarbonatos de calcio y magnesio (minerales propios de éste tipo de sustancia) se rompen por efecto del calor y se convierten en carbonatos, con lo que adquieren la propiedad de no disolverse en agua. Por lo tanto, éstos materiales se van adhiriendo en la superficie interna de los objetos, generando un importante deterioro de la misma.
Resulta importante destacar que el fenómeno se produce más allá del material del cual esté compuesto la cañería, la caldera, la piscina o los diferentes sitios que entren en contacto con el agua. En el caso del acero galvanizado la situación es peor, porque además de la incrustación se acelera la corrosión por las concentraciones minerales.
Si no se detecta el proceso a tiempo ni se le aplica un tratamiento de agua correcto, se generan varias cuestiones que tienen que ver con una gran pérdida material y económica. Entre las principales consecuencias se encuentra la reducción de los diámetros de las cañerías y tuberías, el bloqueo de las válvulas, obstrucción de los grifos, manchas y dificultad a la hora de la limpieza.
Todas las circunstancias descriptas derivan en un aumento de la energía necesaria para la circulación y el calentamiento del agua. Según distintos datos, en los casos que se realizaron tratamiento de agua dura, se ahorró hasta más un 25 por ciento en consumo eléctrico.
Debido a los graves perjuicios económicos producto de éste tipo de líquidos, muchas personas optan por adquirir ablandadores, los aparatos que realizan el tratamiento de agua, para prevenir el surgimiento de los problemas descriptos.