¿Cómo funcionan los purificadores ultravioletas?
Uno de los métodos de tratamiento de agua más revolucionarios es la purificación ultravioleta, con la que se para obtener agua pura de aquella que cuenta con microbios, bacterias, virus y similares organismos vivos, con la principal particularidad de que no se le debe agregar ninguna sustancia química que pueda ser perjudicial para la salud.
A través de éste tipo de tratamiento de agua se consigue eliminar los elementos que hacen que el agua posea mal olor, sabor y color, así como también trae consecuencias en el caso de ser utilizada por personas. Con los purificadores ultravioletas, entonces, se previene infecciones y contaminaciones.
El funcionamiento de los purificadores es simple y rápido. Una vez instalado, el agua circulante ingresa por la parte inferior del aparato en donde se encuentra la cámara que produce los rayos ultravioletas. Allí se encuentra una lámpara de vapor de mercurio, que trabaja a alto rendimiento y baja presión, la cual emite haces de luz ultravioleta de una onda que es más corta de aquellos que penetran en la atmósfera.
Una vez que comienza a generarse el tratamiento de agua, los núcleos de los organismos vivos que se hallan en la misma absorben los rayos UV, tras lo cual se produce una deformación en el ADN con lo que se cohíbe la posibilidad de que se reproduzcan. Finalizado el proceso, el agua purificada surge por la parte superior del artefacto lista para ser consumida.
Los purificadores ultravioletas funcionan con distintos tipos de lámpara, según la cantidad y tipo de agua que deba ser sometida al tratamiento. Las mismas son de alta, media o baja presión. Un ejemplo de la elección de éstas es el caso de agua residual, para el cual es necesario utilizar lámparas de baja presión para lograr un correcto tratamiento de agua.
Asimismo, es importante destacar que la destrucción completa de los microbios, bacterias y virus presentes en el agua, se debe realizar un cálculo con tres variables. Ellas son el producto del tiempo, la intensidad por unidad de superficie, y la cantidad de organismos vivos. A partir de esto se sabrá la dosis necesaria para eliminarlos, la cual se expresa en micro vatios por segundo por centímetro cuadrado.
De ésta forma si se sigue de manera correcta la elección, el proceso de purificación tendrá como resultado agua pura, sin ningún tipo de toxicidad peligrosa para la salud de aquellos que la consuman.
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