El agua residual como recurso
El agua residual tiene la característica de ser generada de una manera continua. Esto quiere decir, que es una fuente teórica de agua y que posee continuidad a medida que transcurre el tiempo.
En algunos países cercanos a la cuenca mediterránea, en Europa, y en muchos lugares de América de Sur y Central, desde varios siglos atrás se pone en práctica la reutilización, ya sea directa o indirectamente, de aguas residuales. Los usos pueden ser para fines agrícolas (como el riego de cultivos en los alrededores de las grandes ciudades) o también como agua de boca luego de distintos vertidos.
Debido a los conocidos riesgos asociados con estas prácticas (incluidos también los perjuicios sensoriales y de estética), se fomentó la creación de sistemas de alcantarillado que se encargaban de retirar de los centros urbanos el agua residual. Posteriormente, se implementó la fabricación de depuradoras en aquellos casos en los que la sociedad tenía recursos para asumir dicho gasto.
En cierta forma, en sus inicios, el principal objetivo de la depuración era la reducción del impacto del vertido realizado en aguas receptoras, como así también la conciencia sanitaria del posible riesgo debido al contacto del agua residual y las personas. Posteriormente, en nuestra historia reciente, se tuvieron en cuenta otras consideraciones, más relacionadas con los causes hídricos. El objetivo de los planes de saneamiento se reformuló, y se le dio importancia al mantenimiento y la buena calidad de los cauces. Así, se conseguía proteger el turismo balneario y también disminuir los gastos de potabilización de agua.
Actualmente, son los problemas de escasez los que más aquejan a nuestras sociedades. Por esto, estamos comenzando a poner el ojo en un recurso muy cercano, bastante concentrado y con una calidad relativamente conocida: la tan nombrada agua residual. Está comprobado que ciertos vegetales que son regados utilizando agua residual, crecen de una manera excelente y poseen una apariencia atractiva que hace posible su venta con buenos beneficios.
Con esto, las aguas que se encuentran debajo de muchas ciudades, se reconvierten para usos agrícolas, aportando al crecimiento de frutas y verduras que luego son vendidas en los mercados de esas mismas ciudades.
Esta práctica se encuentra vigente actualmente, como por ejemplo en México, en ciertos lugares de España, y también en algunas ciudades Africanas.
Además de constituir una excelente forma para el reciclaje del agua, es también la mejor elección para combatir muchas de las infecciones relacionadas a las enfermedades de origen hídrico.
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