Existen varios métodos para realizar una correcta desinfección de agua residual. Es bueno conocer las características de cada una de estas tecnologías, para poder elegir la que mejor se adecua al tratamiento de agua que deseamos realizar.
La Ozonización
Una de las opciones para hacer una desinfección, es la ozonización. El ozono, puede diseminarse en la atmósfera del agua residual, reaccionando de manera directa con la materia orgánica. Debido a esto, se generan una serie de reacciones químicas que involucran radicales. Algunas de dichas reacciones, tienen como efecto final la desinfección del agua. Por lo general, la ozonización es eficaz para eliminar grupos de bacterias y virus.
Además, incluye una serie de ventajas adicionales: elimina los olores, no produce otros sólidos disueltos, y tiene la capacidad de aumentar la oxigenación de los efluentes sin afectar su pH. La técnica se realiza in situ, utilizando equipos comerciales.
Cuando el contenido de la materia orgánica existente en el agua es muy alto, se necesitan dosis comparativamente elevadas de ozono para lograr una desinfección exitosa.
Dióxido de cloro
La utilización de dióxido de cloro es considerada una de las alternativas más fiables para evitar la cloración convencional. Resulta ser un oxidante muy efectivo que se usa en aguas que contienen fenoles y elimina con éxito los problemas de olores. Sin embargo, esta tecnología tiene una desventaja: oxida hierro, manganeso, nitritos, y un gran número de otros compuestos.
No puede reaccionar con el amonio, ni tampoco con el bromo.
Se debe realizar in situ, ya que es bastante inestable.
Radiación ultravioleta
Consiste en el efecto producido por una parte del espectro electromagnético, en ácidos nucleícos y en proteínas. Con este mecanismo, se altera el proceso de reproducción de algunos patógenos. Generalmente, se utiliza una radiación a 253,7 nm, siendo esta la más adecuada para este tipo de procesos. Es muy efectivo, principalmente para combatir bacterias y virus.
Las lámparas que se emplean son de alta, media y baja presión; siendo las de baja presión las utilizadas con mayor frecuencias para la desinfección de agua residual. Para este tratamiento de agua, es importante corroborar que el efluente a desinfectar contenga una cantidad pequeña de sólidos en suspensión. Uno de los inconvenientes más comunes de la radiación ultravioleta, es la limpieza de las correspondientes lámparas.
Por último, cabe destacar que no mencionamos a la cloración tradicional. La misma, si bien es bastante utilizada para el tratamiento de agua, tiene como problema la alta generación de subproductos.